Los Orígenes de La Pizarra Negra  

En el año 1977 pisamos por primera vez los “Pueblos Negros” de Guadalajara (también conocidos como “Arquitectura Negra”); recuerdo perfectamente la sensación, tras contemplar aquellas curiosas construcciones, de haber cruzado algún túnel del tiempo.
 
Durante años, Julia y yo volvimos a la Comarca en numerosas ocasiones, cualquier excusa era buena para repetir: hacer fotos, recolectar setas, practicar algún deporte,… o simplemente relajarnos en una pradera tras comer un buen cordero.
casa rural que admite mascotas
A finales de los 90, tras una serie de curiosas carambolas, adquirimos entre varios conocidos una parcela en el pueblo de Campillejo (Municipio de Campillo de Ranas), lugar donde posteriormente levantamos la casa rural. Tras los típicos sinsabores y problemas, pudimos inaugurar en Abril de 2001 la Casa Rural La Pizarra Negra.
Nos complace enormemente observar que las personas que nos visitan por primera vez, además de valorar muy positivamente nuestra casa y la naturaleza circundante, se ven impactadas por la singular arquitectura del valle. Estas construcciones transportan a otra época, cuando los habitantes supieron aprovechar los escasos recursos del terreno para construir hogares que los protegieran del duro clima de aquellos tiempos.
Vista general de la casa
Tanto el contacto directo con nuestros clientes como el tener cogido el pulso a un negocio tan apasionante, nos animaron a abrir una segunda casa en Guadalajara, concretamente en la localidad de Abánades, junto a la entrada N.O. al Parque Natural del Alto Tajo.
En este caso adquirimos una antigua casa del pueblo, que pudimos rehabilitar manteniendo, en todo lo posible, los materiales y el espíritu originales de la vivienda. El esfuerzo valió la pena, pues incluso a nosotros nos sorprendió gratamente el resultado: en Marzo de 2005 abrimos la Casa Rural La Trucha Feliz.   
Aunque nuestras excursiones y visitas al Parque del Alto Tajo han sido frecuentes durante muchos años, desde que abrimos esta casa en Abánades hemos redescubierto parajes espectaculares como el Hundido de Armallones, las salinas de Saelices de la Sal, Mazarete, Ocentejo o Ablanque.
rafa marti de la pizarra negra
El turismo rural nos apasiona cada día más; lo disfrutamos tanto desde la perspectiva del emprendedor como desde la del viajero rural.
Nos encanta escaparnos con nuestros hijos para descubrir otros rincones, explorar valles escondidos, y conocer artesanías únicas.
Además, disfrutamos hospedándonos en diversos alojamientos, de los cuales siempre aprendemos algo nuevo para seguir mejorando nuestra propia oferta.
Esta experiencia nos enriquece continuamente, brindándonos nuevas ideas e inspiración para crecer y ofrecer mejores servicios a nuestros visitantes.

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